Retener talento: un pilar estratégico para el crecimiento de las empresas

28/01/2026

Dr. MBA Raúl Gil

En el contexto actual del emprendimiento, uno de los mayores desafíos ya no es únicamente contratar personas capacitadas, sino lograr que quienes se incorporan a una organización quieran quedarse, crecer y comprometerse con su propósito. La retención del talento se ha convertido en un pilar estratégico para la supervivencia y el desarrollo sostenible de las empresas.

 

 

¿Qué es realmente el talento?

 

Existe la creencia, aún muy extendida, de que invertir en la capacitación y el desarrollo de los empleados es un riesgo, porque una vez formados pueden marcharse. Sin embargo, ningún negocio puede crecer si su equipo no crece. Capacitar implica asumir un riesgo, pero no hacerlo implica estancamiento. El desarrollo del equipo es una condición indispensable para el desarrollo de la empresa.

Desde una visión moderna, el talento no se limita únicamente a “saber hacer” una tarea. El talento es una combinación de varios factores clave:

 

Competencia técnica, entendida como el conocimiento y dominio práctico de una actividad.

Actitud, que refleja la postura personal frente al trabajo, los retos y la responsabilidad.

Capacidad de adaptación, vinculada a la flexibilidad, la creatividad y la apertura al cambio.

Capacidad de aprendizaje, que implica humildad, disposición a mejorar y a incorporar nuevos saberes.

Compromiso con el propósito, relacionado con los valores, la ética y la identificación con la misión de la organización.

Un liderazgo sano no teme que su equipo crezca o se supere. Por el contrario, promueve ese crecimiento desde la seguridad personal y la mejora continua. El miedo a formar personas más capaces suele estar asociado a la inseguridad y no a la verdadera fortaleza profesional.

La importancia del proceso de selección

Reconocer el talento requiere ir más allá del currículum. El proceso de selección debe permitir conocer a las personas en profundidad: cómo se comunican, cómo se relacionan, cuáles son sus valores y de qué manera enfrentan los desafíos. El talento también se expresa en las habilidades sociales, la comunicación asertiva y la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

 

¿Por qué se va el talento?

 

La salida de trabajadores rara vez responde a una sola causa. Entre las razones más frecuentes se encuentran:

Falta de reconocimiento.

Mala gestión del liderazgo.

Sensación de estar subutilizado o de ser invisible.

Ausencia de oportunidades de crecimiento.

Desgaste emocional.

Entornos laborales tóxicos.

Inestabilidad económica.

Falta de propósito.

 

Estas causas evidencian que la permanencia en una empresa no depende únicamente del salario, sino de la experiencia integral que vive la persona dentro de la organización.

 

El cliente interno: una prioridad estratégica

 

El cliente interno es toda persona dentro de la organización que depende de las decisiones, instrucciones y estilo de liderazgo de otros para realizar su trabajo. Los empleados no solo ejecutan tareas: también “consumen” la cultura, la comunicación y el trato que reciben.

 

Un principio fundamental es que la calidad del servicio al cliente externo depende, en primer lugar, de la calidad del trato al cliente interno. Las personas satisfechas producen más, mejor y con menor costo emocional. Un equipo bien atendido se convierte en aliado, embajador y multiplicador de la cultura empresarial.

 

Las cuatro necesidades fundamentales del cliente interno

 

Para cuidar y fidelizar al equipo de trabajo, es necesario atender cuatro necesidades básicas:

 

Claridad

Las personas necesitan saber con precisión qué se espera de ellas, cómo deben hacerlo, cuándo y por qué. La claridad reduce la incertidumbre y mejora el desempeño.

 

Reconocimiento

Reconocer el aporte individual y colectivo fortalece el compromiso y la motivación. No se trata solo de corregir errores, sino también de valorar los logros.

 

Coherencia

La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es clave para generar confianza. Los valores, la ética y la filosofía empresarial deben reflejarse en la práctica diaria.

 

Trato humano y respetuoso

Toda persona, independientemente de su cargo, necesita sentirse escuchada, valorada y respetada. El respeto a la dignidad humana es un derecho básico dentro de cualquier organización.

 

Errores que deterioran la relación con el equipo

 

Existen prácticas que dañan profundamente el vínculo con el cliente interno, entre ellas:

Comunicación deficiente o poco transparente.

Favoritismos injustificados.

Control excesivo y falta de confianza.

Retroalimentación solo cuando hay errores.

Cambios sin explicación.

Creer que el salario es suficiente para compensar todo.

 

Estas conductas generan desmotivación, desconfianza y deterioran el clima laboral. Cuando el ambiente se vuelve insano, la empresa también se enferma: pierde eficacia, productividad y compromiso.

El ambiente laboral como reflejo de la empresa

La empresa es, ante todo, un espacio de personas. Sin personas, la empresa no existe. Cuando la comunicación falla, cuando desaparece la motivación y el compromiso, el impacto se refleja directamente en los resultados del negocio.

 

Cuidar el ambiente laboral no es un lujo ni una concesión; es una responsabilidad estratégica. La retención del talento comienza con una mirada consciente hacia el cliente interno, entendiendo que su bienestar, motivación y desarrollo son la base del crecimiento empresarial sostenible.

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